El Nordeste Argentino (NEA), que incluye las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa, enfrenta un fuerte aumento en el precio de los alimentos, que ya acumulan una suba del 67,1% en lo que va del 2024. Según el informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto, publicado esta semana por el INDEC, la inflación en la región fue del 4,4% el mes pasado, con un acumulado anual del 83,7% y un arrastre interanual del 222,8%.
El rubro «Alimentos y bebidas sin alcohol» registró un alza del 5,2% en agosto, sumando un 68,1% en los primeros ocho meses del año y un incremento total del 207,3% en el comparativo interanual. Dentro de este sector, las verduras lideran las subas, con un aumento mensual del 15,1%, acumulando un 126,2% en lo que va del año y un asombroso 258% interanual.
Otros productos que destacaron por su encarecimiento incluyen la leche y sus derivados, que subieron un 113% en lo que va del 2024, mientras que las carnes registraron un aumento del 45,4%, y las frutas un 60%. Las bebidas no alcohólicas también vieron una importante suba del 77,8%.
Impacto en la canasta básica
Este incremento en los precios de los alimentos afecta directamente a los hogares de bajos ingresos. Según el INDEC, el precio de la Canasta Básica Total (CBT) subió un 4,4% en agosto, lo que significa que una familia tipo (dos adultos y dos niños) necesitó $939.886 para no caer en la pobreza. Solo en alimentación, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) tuvo un aumento del 3,9%, lo que llevó a este grupo familiar a necesitar $421.473 para no caer en la indigencia.
Perspectivas sobre la pobreza
La Universidad Católica Argentina (UCA) estimó que la pobreza en Argentina alcanzó al 55,5% de la población en el primer semestre de 2024, mientras que la indigencia llegó al 17,5%. El INDEC tiene previsto publicar el índice de pobreza oficial el próximo 26 de septiembre, el cual reflejará el impacto de la inflación y los aumentos en alimentos sobre los sectores más vulnerables del país.
A pesar de una leve desaceleración en la inflación, la economía sigue afectando gravemente el poder adquisitivo, y los expertos señalan que solo un aumento en los salarios podría mejorar la capacidad de consumo de las familias antes de fin de año.





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